“La ciencia comienza donde empieza la medición, no siendo posible la ciencia exacta en ausencia de las mediciones”
-D.I. Mendeléyev.
En las entregas anteriores hemos mencionado el término trazabilidad metrológica, fundamental para entender la confiabilidad de las mediciones en un país. Esta consiste en un proceso donde la indicación de un equipo de medición -o el valor de una medida materializada- puede ser comparada en una o más etapas, dadas unas incertidumbres en cada una de ellas, con un patrón para la magnitud sujeta a medición.
Así, todo instrumento utilizado para realizar una medición debe ser comparado previamente con instrumentos patrones de las mejores cualidades metrológicas con el fin de transmitir o diseminar la unidad de medida del Sistema Internacional de Unidades (SI) correspondiente a la magnitud de lugar. Podemos de este modo verificar el estado de su calibración-verificación para garantizar mediciones confiables.
El propósito de que los resultados de una medición tengan trazabilidad es asegurar que la confiabilidad de estos, expresada cuantitativamente por la incertidumbre asociada a ellos, se conozca en términos de unos patrones nacionales o internacionales de medición absolutamente confiables, asumidos como el origen de la trazabilidad para tales mediciones.
En general, un usuario final puede obtener trazabilidad para sus mediciones de tres formas conocidas: al máximo nivel internacional (patrones primarios extranjeros como referencia, la ruta más cara); directamente de un Instituto Nacional de Metrología (NMI, la vía más expedita) y, por último, de un laboratorio secundario de calibración, normalmente un laboratorio acreditado: ruta alternativa).
La globalización de los mercados, el desarrollo impresionante de la ciencia y la tecnología, y la jamás vista intensificación y ampliación del comercio, convierte la trazabilidad metrológica en una exigencia global. Ella asegura la equivalencia de las mediciones a nivel mundial, evita enormes pérdidas a las empresas por mediciones incorrectas, eleva la eficacia del trabajo de vigilancia e inspección de los reguladores y fundamenta sobre bases firmes la protección de los derechos de los consumidores en el ámbito de las mediciones a nivel nacional. Con su apoyo los resultados serán fácilmente comparables, válidos y reproducibles, independientemente del lugar donde hayan tenido lugar las mediciones.
No se trata de colocar instrumentos de medir alternativos bajo control de autoridad competente, sino de organizar la cadena de trazabilidad metrológica a nivel de todo el sistema económico y empresarial nacional.











