República Dominicana tiene una economía dinámica, que ha crecido por encima del 6.0% en los últimos tres años y un promedio de 5.0% durante las últimas dos décadas. La expansión del producto interno bruto (PIB) seguirá gracias a la confianza que genera el país para los inversionistas locales y extranjeros.
Contar un sistema energético diversificado, partiendo de las expectativas que tiene el país en cuanto a su economía, resulta un seguro que garantiza estabilidad en sector que es vital para los sectores productivos. Además de competitividad, una economía necesita certidumbre en áreas tan sensibles como energía, mercado laboral y seguridad jurídica.
La expansión de la generación de energías renovables en República Dominicana, dado los incentivos que otorga la Ley 57-07, representa un logro que todos debemos celebrar en el país. La industria eléctrica, consumidores y gobierno están en el deber de ser protectores de este avance logrado en los últimos años, ya que eso es garantía de desarrollo económico, estabilidad social y bienestar humano, que es lo que al final genera confianza en una economía.
Las energías renovables, sean estas provenientes del sol o del viento, son una oportunidad de desarrollo para el país, además de la señal que damos a la comunidad internacional del compromiso que hemos asumido en diversos tratados respecto a la protección del medio ambiente.
Como país, República Dominicana no puede darse el lujo de fallarle a las próximas generaciones. Impulsar las inversiones en parques de energía solar, promover la colocación de paneles solares en viviendas, empresas e industrias, así como en pueblos con problemas de suministro, garantiza ahorros para el país.
Hay que destacar la posición de la Asociación Dominicana de la Industria Eléctrica (ADIE) de apostar por el desarrollo de una matriz más diversificada, reconocimiento los esfuerzos que hace el Gobierno para impulsar la energía renovable por considerarla una solución a gran parte de los retos que aún persisten en el sector eléctrico dominicano.
Si hay un tema pendiente en este país, es preciso mencionar la gestión deficiente que han tenido las distribuidoras de electricidad a lo largo de la historia. No es un tema de ahora. Posiblemente las autoridades actuales han hecho un mejor papel, pero presentar pérdidas sobre los US$1,500 millones es un indicativo que aún falta mucha tela por donde cortar. Sólo en la generación vamos bien.







