El mercado financiero dominicano es muy competitivo. Lo es para las principales entidades del sector, pero en mayor grado o nivel para las que cuyas posibilidades de exposición son inferiores.
Las asociaciones de ahorros y préstamos (AAyP), por ejemplo, desempeñan un rol de primer orden la economía dominicana, facilitando el acceso a la vivienda a miles de dominicanos cada año. Sin embargo, están limitadas por la cartera de productos disponibles para competir en igualdad de condiciones.
Bueno, y no hay que quejarse porque nacieron bajo un esquema exclusivo para fomentar la vivienda. El tema es que luego, la gran banca, también llegó al escenario y sus posibilidades se achicaron.
Las AAyP no pueden manejar cuentas o carteras en dólares, lo que limita su espacio de acción. Por suerte, las inversiones que hacen logran calzar algún desajuste y eso les ayuda a existir.








