El presidente Luis Abinader ha dicho que la reforma fiscal busca establecer mecanismos que permitan la eliminación de la pobreza extrema en los próximos cuatro años.
Pero resulta que en la medición de la pobreza se establece que el nivel que sigue a los pobres extremos es el de los vulnerables, luego las clases medidas baja, media y media alta, así como la clase alta, que son los ricos.
Los hechos han demostrado que las reformas fiscales con nuevas cargas impositivas tienden a afectar más a las clases vulnerable y media, aquellos que no son pobres, pero tampoco son ricos y sobre los que no existe ningún mecanismo de evasión de los tributos que pagan, así como ningún mecanismo de exención, más allá de los generalizados para ricos y pobres por igual.
Los pobres extremos, en cambio no son los que pagan las reformas fiscales. De hecho, resultan beneficiados con la asistencia social del Estado. Eso es algo a tomar en cuenta Presidente.










