El costo total del embarazo en adolescentes y la maternidad temprana en 15 países de América Latina y el Caribe se estima en US$15,300 millones al año o, en promedio, el 1% de producto interno bruto (PIB), según un informe presentado este martes por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa).
Además, el informe revela que el Estado paga un costo considerable por el embarazo en adolescentes, resaltando que “es un obstáculo para el desarrollo socioeconómico”. Sin embargo, destaca que el 88.2% de la carga financiera la llevan las adolescentes entre 10 a 19 años.
“Las vidas se truncan y los sueños se aplastan bajo el peso de la maternidad temprana”, dijo Susana Sottoli, directora regional del Unfpa para América Latina y el Caribe. “Adolescentes que deberían estar llenando las aulas, conquistando el mundo, quedan atrapadas en un círculo de pobreza, desigualdad y oportunidades perdidas”, afirmó.
El estudio, titulado “El precio de la desigualdad: Las consecuencias socioeconómicas del embarazo en adolescentes y la maternidad temprana en América Latina y el Caribe”, examina cinco áreas clave como son la educación, participación laboral, ingresos, los gastos en salud y las pérdidas fiscales. Los tres primeros se centran en el impacto sobre las madres jóvenes y los dos últimos sobre el Estado.
Las conclusiones muestran que las mujeres que tuvieron su primer hijo en la adolescencia tienen menos estudios que las que fueron madres a partir de los 20 años. “Una madre adulta tiene tres veces más chance de culminar sus estudios universitarios. Posteriormente, al entrar al mercado laboral, tiene ingresos hasta tres veces más altos que mujeres que tuvieron su primer hijo en la adolescencia”, describe el informe.
Tanto por los gastos de salud relacionados con el embarazo en adolescentes como por la potencial pérdida de ingresos fiscales debido a los menores ingresos de las madres jóvenes, el Estado asume US$1,800 millones anual del costo total estimado.
El informe consolida resultados de estudios que el Unfpa realizó entre 2019 y 2024 en Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Surinam.
Adelantó que, aunque se ha progresado en la reducción de las tasas de fecundidad adolescente, el ritmo de reducción disminuyó durante la pandemia. Aún hoy, la tasa de fecundidad adolescente en la región es la segunda más alta del mundo después de África Subsahariana, debido a que 1.6 millones de adolescentes dan a luz cada año en toda América Latina y el Caribe, equivalente a “una adolescente siendo madre tempranamente cada 20 segundos”.
El Unfpa manifestó que las disparidades en el impacto que este fenómeno tiene sobre las adolescentes persisten en función de la edad, el origen étnico, los ingresos y la ubicación. En ese sentido, puso de ejemplo que “una adolescentes afrodescendientes tienen un 50% más de probabilidades de ser madres que sus pares no afrodescendientes”.
“Los datos y la experiencia nos demuestran que prevenir el embarazo en adolescentes es tanto una buena inversión como un imperativo ético”, dijo Sottoli. “En efecto, por cada dólar invertido en la prevención del embarazo en adolescentes, en el Unfpa estimamos un retorno de entre US$15 y US$40, dependiendo del país”, indicó.
Un llamado a la acción colectiva
La Unfpa enfatizó que se debe priorizar en la prevención del embarazo en adolescentes a través de la inversión en estrategias que han contribuido a su reducción. Resaltó que organizaciones sociales, el sector público y privado, bancos multilaterales y organizaciones internacionales, trabajan de manera mancomunada en el “movimiento cero embarazos en adolescentes”.













