La economía circular en República Dominicana se erige como una solución innovadora para hacer frente a desafíos ambientales propios del modelo tradicional que consiste en extraer, producir, usar y desechar.
Durante una entrevista con elDinero, el oficial de Sostenibilidad del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en República Dominicana, Pierre Candelon, destaca que la falta de coordinación interinstitucional, así como la necesidad de crear incentivos positivos y negativos para el sector privado son los principales retos que enfrenta la nación caribeña para incursionar en el modelo de economía circular, el cual busca eliminar los residuos y la contaminación desde el diseño, manteniendo los recursos en uso el mayor tiempo posible y regenerando los sistemas naturales.
Candelon resalta la necesidad de impulsar instrumentos regulatorios que permitan la transición hacia un modelo circular, pero, además, apoyo al sector privado para que sea parte de la transformación.
A pesar de los desafíos, el oficial afirma que Quisqueya ha dado “pasos importantes” en lo que respecta a alianzas público-privadas, un marco regulatorio robusto, acompañamiento técnico a las empresas, así como literatura sobre el potencial de la transición justa y los empleos verdes.
“La coordinación de los sectores público y privado es vital para lograr una transición justa a través de la sostenibilidad de los proyectos y programas”, explica al tiempo de añadir que los principales sectores económicos presentan oportunidades “únicas”, pero requieren de acompañamiento.
De acuerdo con Candelon, la economía circular contribuye con la resiliencia climática, ya que reduce la cantidad de plásticos. En el caso dominicano, los residuos representan un problema cuando hay inundaciones por lluvias, debido a que tapan las alcantarillas.
Además, el estado de las carreteras y las inundaciones plantean desafíos para las personas, el medioambiente, así como la infraestructura.
Datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) establecen que el crecimiento urbano acelerado y poco planificado ha aumentado la vulnerabilidad de la población dominicana ante fenómenos climáticos.
El organismo señala que el 30% de la población dominicana es “muy vulnerable” a fenómenos climáticos extremos. Al respecto, Candelon afirma que uno de cada cuatro hogares en condición de pobreza es vulnerable a inundaciones.
Crecimiento
Para el especialista, el crecimiento económico depende de los recursos disponibles. De hecho, destacó que los modelos turísticos que no tienen en cuenta la sostenibilidad, tomando áreas naturales, ponen en riesgo su funcionamiento, al tiempo que contribuyen a la erosión de las playas, así como a inundaciones.
“El desarrollo humano sostenible e igualitario se logra poniendo la economía circular y la conservación del capital natural (los recursos naturales) en el centro de los modelos económicos”, expresa. Asimismo, resalta que las metas de crecimiento de Quisqueya serán alcanzables si se toman en cuenta el capital natural y los escenarios climáticos.
De hecho, la nación caribeña figura en la posición 42 de un total de 150 países en el Índice de Riesgo Climático, correspondiente a 2025, el cual fue elaborado por la organización Germanwatch.
De acuerdo con el BID, citando el Environmental Performance Index, de la Universidad de Yale, el país está en los últimos lugares del mundo en preservación de servicios ecosistémicos.
Circularidad y empleos
Para acelerar la circularidad, Candelon considera que los incentivos no financieros son vitales. Asimismo, son necesarios los incentivos de fiscalización a través de energías renovables, así como modelos de consumo y de producción.
Informa que se está trabajando en un proyecto que busca reducir la contaminación por plásticos en el país, acompañando al Gobierno en la creación de instrumentos regulatorios y financieros. Advierte que no se puede hacer de una manera “abrupta”, sino que es necesario un acompañamiento a todos los sectores para construir modelos de negocios e instrumentos financieros adecuados para lograr una reducción de plásticos.
Puntualiza que solo el 9% de los residuos plásticos generados a nivel mundial se recicla efectivamente. En el caso dominicano, se generan cada año 88,000 toneladas de plástico, de las cuales un poco menos del 70% termina en vertederos u océanos. En ese sentido, insta a que se creen incentivos para que las empresas produzcan menos plástico.
El especialista entiende que la transición hacia la sostenibilidad, junto con el avance de la digitalización y la inteligencia artificial, provocará un cambio en el mercado laboral. Considera, además, que esa transición debe ser justa.
En ese sentido, resalta la necesidad de acompañar a los trabajadores cuyos empleos (muchos de ellos informales) tendrán que cambiar. También, señala que se necesitan crear nuevas cadenas de empleo y formaciones especializadas, como biodiversidad, cambio climático, conservación y energías verdes.
Acorde con la “Evaluación situacional rápida sobre el potencial para la transición justa y empleos verdes en República Dominicana”, elaborada por el PNUD, hay cuatro sectores con oportunidades y retos para impulsar el trabajo decente en el marco de la acción climática, con oportunidades para crear nuevos empleos verdes.
Uno de ellos es el sector agropecuario, el cual se eligió como prioritario, ya que tiene un déficit de trabajadores, pero, además, tiene una “gran” incidencia en la seguridad alimentaria del país.
A este le siguen los sectores de energía y transporte, turismo, así como gestión integral de residuos. En el caso de energía y transporte, este es el principal responsable de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), por lo que se requiere reestructurar el sector hacia fuentes renovables, así como eficiencia energética.
Cambio climático
República Dominicana figura en la posición 42 de un total de 150 países en el Índice de Riesgo Climático, de 2025, el cual fue elaborado por la organización Germanwatch.
Según los datos, Quisqueya es más vulnerable que 15 países de la región a huracanes, sequías extremas e inundaciones. Está más expuesto que Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador y El Salvador.












