No hay duda de que la inflación ha sido un reto para la economía dominicana, principalmente para los sectores más vulnerables. En este contexto, el Banco Central (BCRD) decidió retomar el ciclo restrictivo y elevar su tasa de política monetaria (TPM), de 5.25% a 5.50% anual.
Es el primer aumento desde octubre de 2025 y se produce siguiendo el rumbo de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), que también subió su referencia en 25 puntos en septiembre.
La decisión no es casual. La inflación se ha mantenido como el reto más importante para las autoridades monetarias en los últimos tres años, y aunque el país ha logrado una convergencia notable, el entorno global tan volátil y lleno de incertidumbre vuelve a poner a prueba ese logro.
La inflación interanual dominicana bajó de 5.67% en junio a 5.13% en agosto de 2026, con la subyacente en 4.76%, dentro del rango meta de 4.0% ± 1.0% del Banco Central. Estos números, por supuesto, no son suficientes. En este escenario, parece que el aumento del costo del dinero tiene más de una motivación.
Ha quedado claro que el BCRD advierte que el riesgo ha vuelto a incrementarse en septiembre. El organismo explicó que la medida tiene un carácter preventivo, con el objetivo de preservar el anclaje de las expectativas de inflación y evitar efectos de segunda vuelta sobre los precios, en un contexto de múltiples choques de oferta que han sido más persistentes de lo previsto.
¿Cómo y por qué se tomó la decisión? Tres factores se combinaron. Primero, el encarecimiento del petróleo y sus derivados ante la evolución del conflicto bélico en Medio Oriente. El WTI superó los US$100 por barril a mediados de septiembre y aunque luego se moderó a US$ 90, los productos refinados registraron alzas aún mayores. Segundo, las interrupciones en el transporte global de mercancías y condiciones climáticas adversas que amenazan con encarecer alimentos. Y tercero, unas condiciones financieras internacionales que se han tornado más restrictivas. Como se ve, nada fácil el contexto.
En Estados Unidos la inflación se mantuvo en 3.4%, por encima de la meta de 2.0%, lo que llevó a la FED a subir y a señalar que podría haber un aumento adicional antes de fin de año. Para una economía pequeña y abierta como la dominicana, no alinearse implica riesgos. Junto a la TPM, el BCRD también elevó la facilidad permanente de expansión (Repos a un día) a 6.00% y la tasa de depósitos remunerados (Overnight) a 4.75%, endureciendo todo el corredor monetario.
No hay que ser un científico de la NASA para saber que subir la tasa encarece el dinero: los préstamos hipotecarios, de vehículos y personales costarán más. Es un freno deliberado a la demanda para evitar que el dinero barato alimente los precios. Es la lógica de la política monetaria. Aunque pueda afectar el crecimiento, que venía en 4.5% acumulado a agosto, el Banco Central prioriza que la inflación retorne al rango meta en el cuarto trimestre de 2026. Apostemos.




