Dos buenas reflexiones para contemplar la necesidad del seguro paramétrico, se nos han presentado esta semana para el mercado asegurador tener base para impulsarlo.
La primera, el artículo de Juan Ariel Jiménez, “Prepararnos para el Super Niño” (Listín Diario el 29 de septiembre), donde recomienda que el Estado dominicano asuma un rol protagónico en los seguros paramétricos como herramienta para cubrir los riesgos catastróficos derivados del clima, sustentado en la problemática que se nos viene encima con el calentamiento global.
La segunda, que el gobierno de Perú acaba de formalizar el mercado. La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) aprobó el 12 de septiembre el Reglamento de Seguros Paramétricos mediante la Resolución SBS 02260-2026. Es la primera regulación específica en ese país y permite que las aseguradoras ofrezcan coberturas frente a terremotos, tsunamis, inundaciones y heladas, con pagos automáticos cuando se alcanza el parámetro acordado, sin peritaje.
¿Por qué República Dominicana no puede esperar? Somos uno de los 10 países con mayor vulnerabilidad climática por tamaño y exposición. Estamos en plena ruta de huracanes y ocupamos el puesto 40 de 193 países en vulnerabilidad a riesgos catastróficos.
Los datos de la ONE y Onamet son contundentes: Entre 1995 y 2024 hemos enfrentado 75 eventos hidrometeorológicos, un promedio de dos por año. De ellos, 15 depresiones, 29 tormentas tropicales, 10 huracanes categoría 1, 11 de categorías 2 a 4, y 3 de categoría 5.
Las inundaciones han afectado a 4.36 millones de personas entre 1980 y 2022.
Las pérdidas son sistémicas: los huracanes David y Federico en 1979 costaron el 16% del PIB; George en 1998, el 14% del PIB. Más reciente, Fiona (2022), aun siendo categoría 1, dejó pérdidas por US$375 millones, de los cuales el sector asegurador solo pudo cubrir US$120 millones por la baja penetración en la zona Este. Las lluvias de noviembre 2022 y 2023 dejaron más de 1,350 reclamaciones solo en el Gran Santo Domingo.
Tenemos el peor de los dos mundos: zonas que se inundan constantemente -cuencas bajas del Yuna, Yaque del Norte, Ozama, cañadas del Gran Santo Domingo- y a la vez sequías severas en el noroeste y suroeste que destruyen la producción de plátano, guineo, arroz y banano. A eso se suma la amenaza sísmica permanente y, aunque menos frecuentes, tornados y granizadas.
Y el mercado está al límite. Según Cadoar, en los últimos 10 años el costo por siniestralidad equivale al de los 100 años anteriores. Entre 2022 y 2023 se pagaron RD$10,000 millones por daños de huracanes y lluvias. El costo del reaseguro catastrófico subió 30% en un año, y el monto contratado pasó de RD$30,300 millones en 2023 a RD$46,000 millones en 2024.
La gran ventaja del paramétrico: pagar sin peritaje.
El seguro paramétrico no indemniza por el daño probado, sino por la ocurrencia del parámetro. Si llueve más de X milímetros en Y horas en la zona delimitada, o si el viento supera X km/h, o si hay un déficit de lluvia de X días, se dispara automáticamente el pago preacordado.
Esto tiene tres ventajas críticas para RD:
1. Liquidez inmediata para el agricultor. No tiene que esperar 6 meses a un ajustador. Puede volver a sembrar. Eso es vital para el pequeño productor.
2. Protección para los más vulnerables. En junio de 2026 el Gobierno y el PNUD lanzaron un piloto para proteger a 3,030 hogares vulnerables en Puerto Plata y Santo Domingo Norte frente a lluvias intensas y huracanes. El modelo funciona. Debe escalar a nivel nacional con subsidio estatal, como lo hará Perú con 52 mil caficultores y alpaqueros.
3. Eficiencia fiscal. En lugar de que el Estado salga cada año a buscar préstamos ex post para emergencia, constituye un fondo de retención y transfiere el riesgo extremo al mercado internacional, como recomiendan el BID y el Banco Mundial en su estudio de 2025 sobre gestión financiera del riesgo de desastres en RD.
El seguro no es un gasto, es un ahorro productivo
Debemos desterrar la idea de que el seguro es un gasto. Es el único instrumento que evita que una familia pierda lo que le tomó 20 años construir en 20 minutos.
Además, engrosa la inversión nacional. El negocio asegurador obliga a constituir grandes reservas técnicas que no se quedan en una caja fuerte. Esas reservas se invierten en instrumentos financieros que financian a la empresa privada, a la industria y al propio Estado. Más seguros significa un mercado de capitales más profundo.
Por eso es necesario que desde ya -Estado, ayuntamientos, Superintendencia de Seguros, CADOAR, sector agropecuario y asociaciones empresariales- contemplemos una *Estrategia Nacional de Financiamiento de Riesgo de Desastres* que incluya:
a) Seguro paramétrico agrícola subsidiado para la canasta básica.
b) Seguro paramétrico soberano para el Gobierno ante huracanes.
c) Seguro paramétrico municipal para distritos en zonas inundables.
e) Seguro parametricos para las zonas turisticas y sus facilidades.
República Dominicana, con nuestra exposición, debe hacerlo ya, no es complicado, varios paises de la region lo han hecho. Prepararnos para el Súper Niño no es opcional.




