El deporte no ha de tener fronteras. Es una actividad de integración que sobrepasa las diferencias políticas e ideológicas. Naciones enemigas dejan de lado sus diferencias para facilitar competencias deportivas.
Por eso, resulta excesiva y innecesaria la decisión del Gobierno dominicano de impedir la participación de equipos deportivos de Haití en territorio local.
Ese exceso nos hace quedar mal, más si se toma en cuenta que se originó por las expresiones, a todas luces indeseadas, de un deportista miembro de un equipo de futbol de Haití. No se trató de una expresión inadecuada del equipo en sí mismo, ni del gobierno del país que representan.
Por eso, si no fue una expresión oficial, no debe el Gobierno dominicano tomar medidas de Estado que, a todas luces, violan los principios de integración en materia deportiva.
En todo caso, la medida del Ministerio de Deportes no aporta nada a nuestro sentimiento nacionalista y, por el contrario, nos hace quedar mal.










