Los “ranking” de competitividad publicados cada año por el Banco Mundial se han convertido en un referente para los inversionistas al momento de considerar donde colocar sus capitales. En este sentido, resulta preocupante que República Dominicana se encuentre situada en el lugar número 99 (por debajo de Panamá, Guatemala, El Salvador y otros países en la región).
Para mejorar los niveles de competitividad del país, se hace necesario tomar acciones concretas para modernizar los aspectos legales que inciden en el clima de negocios. A pesar de que a primera vista esto pudiera parecer como una tarea tan ardua que no puede ser lograda, hay varios “Mangos bajitos”.
En primer término, se encuentra el proyecto de ley que elimina el capital social mínimo para las sociedades comerciales. Uno de los factores evaluados por el Banco Mundial en el renglón de facilidad de constituir una sociedad es la existencia, o no, de un monto mínimo que debe ser invertido. Nuestra ley incluye este requisito, que en la época moderna resulta innecesario, y la rápida aprobación de este proyecto de ley nos ayudaría a mejorar nuestra calificación de número 116 en el mundo en el renglón de constitución de compañías.
Otro “mango bajito” sería el Proyecto de Ley de Garantías Mobiliarias, el cual vendría a modernizar nuestro anticuado sistema de registro de garantías que no son inmuebles. En vista de que la mayor parte de la riqueza en la actualidad se concentra no en materia inmobiliaria, sino en los derechos intangibles (como la propiedad intelectual, las acciones en compañías, etc.), una ley que facilite la constitución de estos derechos como garantías para créditos que serían utilizados para la dinamización de la economía, y nos ayudaría a aumentar nuestra posición (actualmente la 105 en el mundo) en materia de obtención de crédito.
En materia de pago de impuestos, el Banco Mundial nos sitúa en un lugar sumamente bajo, el número 149 a nivel mundial. En tal virtud, se requieren acciones urgentes para simplificar y modernizar el sistema tributario del país. A pesar de que no se puede considerar como un “mango bajito”, debido a la complejidad del asunto, resulta urgente abocarnos a lograr un consenso de Pacto Fiscal para mejorar este renglón.
Finalmente, debemos mejorar nuestra calificación de número 136 a nivel mundial en el renglón de ejecución de contratos. Como “mango bajito” en este caso debemos reiterar la necesidad de asignación de un presupuesto digno al Poder Judicial (algo que es requerido por ley), que le permita cumplir con sus funciones para estos fines.











