Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) conforman el tejido generador de valor agregado más importante de la economía dominicana. Sus aportes son tan significativos que trascienden lo económico. No sólo son una fuente de empleos en todas las áreas, sino que se comportan como muros de contención social, toda vez que conviven en los sectores más humildes y, por ende, en los núcleos donde más rápido se inician las protestas ante cualquier necesidad.
Los datos oficiales establecen que entre el 95% y 98% de las empresas dominicanas están clasificadas como mipymes y que constituyen cerca del 54% del empleo en sentido general. Estos datos dan una idea clara de lo que en realidad significan para la estabilidad económica y social de República Dominicana.
Es de orden reconocer todo lo que hacen las autoridades por apoyar los esfuerzos de cientos de miles de emprendedores a través de los diversos y programas del Estado, sin los cuales hubiera sido imposible sobrevivir, por ejemplo, a la crisis generada por el covid-19. También es importante destacar la capacidad de resiliencia que han mostrado los empresarios dominicanos de este sector, especialmente porque se vieron obligados a cerrar y reinventarse.
El presidente Luis Abinader tiene amplio conocimiento de las estadísticas relacionadas con las mipymes. “Estamos hablando de más de 233,000 unidades productivas formalizadas que emplean a más de 642,000 personas; y llegan a 2.2 millones de empleos cuando se incluyen los informales”. Con estos datos, ha de suponerse, fue que su administración decidió apoyar y ampliar los programas de subsidios para evitar el colapso de miles de empresas como consecuencia de la pandemia.
Ha expresado en más de una oportunidad que es consciente de que la mayoría de los dominicanos trabaja en una mipyme o tiene relación con ellas. De hecho, su administración puso en marcha un paquete de estímulo monetario que facilita, entre otras cosas, liquidez rápida destinada a las mipymes. El monto total llegaría a RD$20,600 millones.
Estas acciones del Gobierno no hacen más que colocar en su justo lugar a las mipymes. En economías desarrolladas, además de las grandes compañías exportadoras, están las micro, pequeñas y medianas empresas como suplidoras dentro de la cadena productiva. Aquí ha descansado gran parte del éxito de esas naciones que hoy suplen gran parte de la demanda de bienes y servicios del mercado mundial.
El sector financiero privado también sabe lo importante que son las mipymes. La cartera acumulada de créditos comerciales a medianos y menores deudores, así como la que se clasifica bajo la modalidad de microcrédito cerró mayo de este año en RD$223,223.8 millones, un 17.2% de un total de RD$1,194,623.3 millones. Quiere decir que su impacto va más allá de lo económico, también trasciende lo social.







