[dropcap]Y[/dropcap]o conozco ese lugar donde revientan las estrellas, yo conozco la escalera, en especial hacia la cúpula. Los rayos equis no penetran los oscuros vidrios de una limosina. Los guardianes pierden el honor, mientras desfilan, hay tanto fraude a nuestro alrededor. Es amor lo que sangra del cielo a la cúpula.
Me verás volar por la ciudad de la furia, donde nadie sabe de mí y yo soy parte de todos; nada cambiará con un aviso de curva, en sus caras veo el temor, ya no hay fábulas en la ciudad de la furia. Me verás caer como un ave de presa, me verás caer sobre terrazas desiertas, me desnudaré por las calles azules, me refugiaré antes que todos despierten.
Me dejarás dormir al amanecer entre tus piernas, sabrás ocultarte bien y desaparecer entre la niebla, un hombre alado extraña la tierra.
Hipnotismo de un flagelo, dulce tan dulce, huelo piel y metal, carmín y charol, cuando el cuerpo no espera lo que llaman amor. Cada lágrima de hambre el más puro néctar; nada más dulce que el deseo en cadenas, cuando el cuerpo no espera lo que llaman amor, más se pide y se vive, canción animal.
No hay un modo, no hay punto exacto, te doy todo y siempre guardo algo. Si estás oculta, como sabré quién eres; me amas a oscuras, duermes envuelta en redes. Signos, mi parte insegura, bajo una luna hostil, signos.
No vuelvas sin razón, no vuelvas; yo estaré a un millón de años luz de casa, y cuando el mundo enmudece y las promesas engañan, nos revolcamos en el jardín por donde nadie pasa.
La oda del chico despeinado con enormes gafas de aviador Ray Ban. Malbec y cabernet en un sólo sorbo, se esfumó como era de esperarse toda una era, de la noche a la mañana.
Gustavo Cerati se durmió y jamás despertó, desde el ochenta y nueve moviendo sentidos con cada nota, cada acorde séptimo, y cada solo puesto en ese único y perfecto lugar que podía entrar, dibujado por su guitarra y marcado por el carácter de su música.
Toda una generación jamás lo entenderá, nunca se apagará la canción del recuerdo, y el rebelde tirón dado al rock para toda Latinoamérica, y su sonrisa siempre estará presente entre canciones. Y seguiremos dando las “gracias totales” y soda estéreo nos contará de sus primeros años.
Hay una generación en la que yo estoy, que aún no lo entiende, no se lo esperaba “así tan sencillamente”.
Este pasado martes 11 de agosto “Gus” cumpliría 56 años; el mundo lo celebró, Google vistió su página intro de él, Buenos Aires lloró, y recordó a un grande, y se vistió de su nombre una importante calle. Pero ciertamente desapareció una era, aunque nos resistamos a ello, el poeta nos abandonó; no se llevó equipaje, “morir nos hace a todos iguales”.
Quiero un Zoom planeador.





