En República Dominicana, los juegos de azar son considerados una forma de entretenimiento para muchos, pero su impacto en la economía nacional es significativo, gracias a los impuestos que generan. Recientemente, el Gobierno dominicano presentó una propuesta de Modernización Fiscal ante el Congreso Nacional que incluye un aumento en las tasas impositivas aplicadas a los premios obtenidos en loterías, juegos de azar y promociones.
El proyecto contempla elevar la retención máxima sobre las ganancias de juegos de azar del 25% al 27%, afectando a actividades como las bancas de apuestas, loterías y juegos electrónicos. Además, se eliminaría la exoneración para la importación de máquinas y dispositivos relacionados. Con estas medidas, el Gobierno busca incrementar las recaudaciones y frenar el crecimiento de la deuda pública, proyectando una recaudación superior a RD$122,000 millones.
Laritza Ferreiras Fernández, abogada especializada en cumplimiento normativo y prevención del lavado de activos, advierte que este aumento impositivo podría tener efectos adversos tanto en este sector como en la economía en general. “Aunque un incremento en los impuestos podría ofrecer un beneficio fiscal inmediato al Estado, también puede resultar contraproducente al reducir la rentabilidad del sector y fomentar la informalidad o actividades ilegales”, señala Ferreira a elDinero.
Datos preliminares de la Dirección de Casinos y Juegos de Azar del Ministerio de Hacienda revelan que, hasta junio de 2022, existían más de 71,000 bancas operando en el país.
En los primeros cinco meses de 2024, los impuestos recaudados por el Estado en este sector mostraron un incremento del 12.5% respecto al mismo período del año anterior. Entre enero y mayo de este año, el fisco obtuvo RD$1,646.8 millones a través de seis tipos diferentes de gravámenes directos.
Ferreiras señala que un aumento impositivo podría reducir los márgenes de ganancia para los operadores. “Mientras algunas grandes empresas podrían absorber el costo adicional, las más pequeñas podrían enfrentar serias dificultades para seguir operando”, dijo.
Ferreiras subraya que es crucial que las autoridades evalúen cuidadosamente las consecuencias colaterales del aumento impositivo sobre la competitividad del sector y su relación con la economía informal. “Un incremento sin una estrategia para fortalecer la regulación puede incentivar la competencia desleal”, advierte.
La abogada destaca que el mercado informal podría expandirse si los operadores que evaden impuestos obtienen una ventaja competitiva, poniendo en riesgo no solo el equilibrio económico del sector sino también los esfuerzos para prevenir delitos financieros como el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo.
Desde una perspectiva normativa, Ferreiras sugiere que un mayor escrutinio fiscal podría promover transparencia y mejores prácticas en la gestión de casinos y casas de juego. Esto contribuiría positivamente a combatir el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo, un tema prioritario para las autoridades dominicanas que buscan reforzar la regulación del sector.
“Si el sector que se encuentre legal percibe que la informalidad o la ilegalidad son toleradas o no perseguidas con suficiente rigor, podría haber un desincentivo para cumplir con las normativas fiscales”, puntualiza la experta.
Agrega que “esto crea un ciclo negativo, donde las empresas legales pueden verse tentadas a reducir sus costos operativos a través de prácticas que eviten la supervisión, alimentando aún más la competencia desleal en este sector en República Dominicana”.
Sobre ese tema, el economista Rafael Espinal respalda la idea de gravar más a este sector. “Los estudios indican que los juegos de azar son inelásticos; es decir, un aumento en los impuestos no disminuye proporcionalmente la demanda entre los usuarios”, expresó el también coordinador de la Escuela de Economía de la Universidad Intec.
“Este impuesto no afecta a la canasta básica familiar y penaliza un consumo considerado no esencial”, agregó al ser consultado por elDinero.












