De la nostalgia por su país a una marca de artesanía dominicana
Franklin Sánchez creó La Tierra Bonita, República Dominicana después de vivir en México, donde redescubrió su cultura y comenzó a reinterpretar piezas tradicionales con gráficos, colores y composiciones contemporáneas
Vivir cuatro años en México llevó a Franklin Sánchez a mirar la cultura dominicana desde otra perspectiva. La experiencia con los mercados artesanales de ese país y la distancia de su tierra despertaron una inquietud que años después se convertiría en una marca: La Tierra Bonita, República Dominicana.
Diseñador gráfico de profesión y egresado de la Escuela de Diseño de Altos de Chavón, Sánchez comenzó a trabajar la artesanía alrededor de 2002, cuando tenía unos 18 años. En ese momento, sin embargo, su principal interés estaba en el diseño gráfico y veía el trabajo manual como una segunda disciplina.
Artesanía
Su acercamiento a la artesanía dominicana tomó otra dimensión durante su estadía en Ciudad de México, donde cursó una licenciatura en Simbología y Diseño de Soportes Tridimensionales. Allí encontró en los mercados artesanales, de flores y de frutas una vía para conocer la cultura del país.
“Uno conoce un país cuando uno va a un mercado”, afirma Sánchez al recordar esa experiencia.
Cuando regresaba a República Dominicana durante los veranos, comenzó a observar con mayor detenimiento la artesanía local. En ese proceso identificó, desde su perspectiva, la necesidad de resaltar piezas tradicionales dominicanas que consideraba rezagadas.
Ideas
La idea comenzó con bocetos que permanecieron guardados durante un tiempo. Luego, su trabajo en un centro cultural de Santiago le permitió acercarse más a la cultura dominicana, especialmente a través del diseño, la museografía y otras actividades relacionadas con el patrimonio.
Franklin Sánchez.
Una alianza para realizar un recuento de la artesanía de la región del Cibao también representó un punto de partida. La iniciativa reunió a artesanos de la zona y le permitió conocer de cerca sus trabajos.
Rumbo
El proyecto tomó forma después de la pandemia. Durante el confinamiento, Sánchez había trabajado la artesanía como un “hobby”, pero el tiempo disponible lo llevó a considerar que podía convertirla en una actividad comercial. Comenzó entonces a producir piezas y a participar en bazares y mercados de Santiago.
Después llevó sus productos a centros comerciales de Santo Domingo y posteriormente a la Ciudad Colonial, en un proceso que le permitió identificar distintos puntos de venta. Actualmente acumula tres años trabajando con ventas al por mayor.
Para Sánchez, ese cambio también respondió a una razón económica. Entendió que el mercado de la artesanía tradicional, llevado a una propuesta comercial, ofrecía mayores posibilidades de beneficio.
Su objetivo, sin embargo, va más allá de vender piezas. La propuesta de La Tierra Bonita busca rescatar elementos de la artesanía tradicional dominicana mediante gráficos, colores y composiciones contemporáneas.
Oferta
Uno de los productos que mejor representa esa combinación son las muñecas sin rostro, originarias de Higüerito, Moca, en la provincia Espaillat. Sánchez las identifica como su pieza de mayor demanda y trabaja diferentes versiones para ampliar su atractivo entre compradores nacionales e internacionales.
La propuesta consiste en conservar la esencia de la pieza y modificar su presentación visual. “Es simplemente rescatar ese producto que se ha quedado un poco rezagado con gráficos, composiciones, con colores”, explica.
La oferta incluye también pilones de diferentes tamaños, cucharas de guayacán, saladeras, juegos de dominó, caretas del carnaval de Santiago, majafritos, portavasos, destapadores, ceniceros y cofres de madera de caoba.
A esta línea se suman láminas inspiradas en las casas victorianas de Puerto Plata. Sánchez fotografía las edificaciones reales y luego las redibuja de una manera personal para convertirlas en piezas que, según explica, contribuyen a conservar visualmente una arquitectura que considera que se ha ido perdiendo.
El catálogo también incluye bolsas de tela canvas, además de magnetos y llaveros que incorporan la imagen de la muñeca sin rostro. Estos últimos responden a las características del mercado mayorista, donde Sánchez identifica una amplia competencia y variedad de productos.
Diversidad
La diversidad del catálogo está relacionada con una estrategia de adaptación. El artesano considera necesario incorporar nuevas aplicaciones y formatos para responder a las condiciones actuales del mercado sin abandonar el concepto de la marca.
La conexión con el Cibao también forma parte de la historia personal detrás de la propuesta. Sánchez nació en Santo Domingo, pero vivió desde pequeño en Puerto Plata, estudió en La Romana y posteriormente residió en México. Luego se estableció en Santiago, donde permanece actualmente.
Su relación con la región norte también tiene raíces familiares. Su madre es de Puerto Plata y su abuela paterna es de Santiago. Esa cercanía, explica, contribuyó a su interés por trabajar elementos asociados con la cultura cibaeña.
Con La Tierra Bonita, Sánchez combina así su formación como diseñador con una actividad artesanal que comenzó a desarrollar hace más de dos décadas. El resultado es una línea que toma piezas tradicionales y referencias culturales del norte dominicano para reinterpretarlas mediante recursos gráficos y visuales contemporáneos.
Periodista egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) con experiencia en redacción, redes sociales y corrección de estilo. Locutor titulado de la Escuela Nacional de Locución profesor Otto Rivera. Aficionado del cine, la música y el teatro. Cuenta con formación en periodismo económico, finanzas públicas, cambio climático, diplomacia y cambio social. Ganador del Premio Nacional de Periodismo de Datos 2026.