Rafael Paz es la cara de una nueva generación que llega a la administración pública con un compromiso ineludible: hacerlo bien porque de ello depende que los dominicanos no perdamos las esperanzas en aquellos que son privilegiados con una función pública. Servir a los demás es un honor.
Joven, con un futuro promisorio, llega procedente del sector privado. Lo hizo muy bien en la dirección ejecutiva del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) y es, sin duda, pieza clave para impulsar las alianzas público-privado que tanto necesita República Dominicana para motorizar algunos sectores económicos.
Llegó hace poco más de cuatro meses al Consejo Nacional de Competitividad. Debe sacar del letargo a esta importantísima institución llamada a trazar la pauta en aspectos tan importantes como ser eficaz y eficiente en la aplicación de políticas de Estado que generen valor agregado a la economía.
Paz tiene por delante, además, un compromiso con su generación, con su familia y con quienes confiaron en que él hará un trabajo que habrá de ser recordado como excelente. El presidente Danilo Medina hizo muy bien al designarlo si se parte de su juventud y capacidad demostradas.
En Competitividad participan los sectores público y privado, por lo que tiene una esencia mixta, aunque es una entidad del Gobierno dominicano. Fue creado el 3 de noviembre de 2001 mediante un decreto y ratificado en 2006 por medio de la Ley 1-06.
Ahora resta esperar que luego de 16 años de fundado este organismo por fin pueda ver conformado su consejo directivo. Resulta inconcebible e ilógico que nunca se haya logrado designar a los miembros de este máximo órgano para la toma de decisiones.
Como institución que debe trazar pautas en materia de competitividad, entonces es transversal a todos los sectores. Ser competitivo es un imperativo para cualquier sociedad que busca insertarse en los mercados.










