No existen las palabras que puedan describir con exactitud lo que significa la muerte de Fernandito Rainieri y dejen satisfechas las almas de quienes tuvieron la honra y la dicha de haber compartido con él su existencia terrenal. Rebuscar adjetivos que se acerquen al insondable dolor que dejó entre su familia, amigos, empresarios y colaboradores es, sin duda, una tarea infinita.
La respuesta a por qué se marchó intempestivamente, sin siquiera tener la oportunidad de decirles adiós a sus hijos y esposa, jamás podrá ser hallada en la lógica terrenal del ser humano. Y lo mejor es no buscarla. Hay hechos que esta dimensión de la vida no está en capacidad de explicar.
En un proceso cargado de dialéctica sólo resulta confortable enfocarse en lo que fue su vida, en lo que aportó a su familia, al país y a una generación de jóvenes empresarios que tendrá en él a un referente de humildad, trabajo, sacrificio, transparencia y amigo leal, afable y rebosado de sencillez.
Lejos del indescriptible dolor que dejó aposentado en los corazones de todo el que lo conoció, pero muy especialmente entre sus familiares y amigos más íntimos, su vida productiva ahora debe ser honrada por cada uno de los que sí saben el valor del ser humano que partió hacia la eternidad.
Su paso por esta vida y su legado de trabajo entregado a las mejores causas han de convertirse ahora en inspiración para otros jóvenes empresarios, independientemente del estrato social y económico al que pertenezca. Como líder de empresas, era su costumbre llegar y compartir con los demás colaboradores de igual a igual. Hacía cualquier tarea no sólo por su condición de liderazgo demostrada desde muy joven, sino que era parte de su característica como ser humano. Llevaba las ideas a la mesa y se fijaban las metas con el concurso de todos.
De Fernandito Rainieri no sólo quedarán grabadas sus expresiones de hermano, su sonrisa, palabras de padre, esposo y amigo; de hombre dedicado a su trabajo y a aportar bienestar al país, sino la de un ser humano que supo ser solidario y comprometido por un país cada vez más próspero y equitativo.
Como principal ejecutivo de la empresa administradora de franquicia Raya Food Dominicana desde 2006, se destacó por haber implementado estrategias de negocios exitosas. Fue vicepresidente de Citibank N.A. Estudió Finanzas en Babson College e hizo una maestría en Barna Barcelona.
La sociedad dominicana rinde hoy un tributo de agradecimiento a Fernandito por haber sido un hijo y ciudadano con altísimos valores de responsabilidad. Desde este espacio, limitado por decir gracias a este hombre ejemplar, extendemos nuestro respeto por su memoria y legado. Era hijo de Fernando Antonio Rainieri Marranzini (Puerto Plata, 1940 – Santo Domingo, 2015), un empresario turístico, ministro y diplomático de República Dominicana.





