Lo que para muchos termina como un residuo, para Manuel García y Anita Frasca se convierte en materia prima para crear lámparas y objetos decorativos. A través de Sabacoa del Caribe, la pareja aprovecha racimos de coco, botellas de cristal, caracolas de mar y madera desechada para transformarlos en piezas de arte.
El proyecto tiene cuatro años de operación y nació de la relación de la pareja con el entorno de Las Terrenas, donde observaban cómo algunos materiales quedaban abandonados en playas y otros espacios. García explica que esa experiencia los llevó a buscar una segunda utilidad para objetos que normalmente terminarían en la basura.
“Cuando nosotros vamos por donde hay matas de coco, tú sabes que después que se le quite el coco, las ramas se secan y se desechan. Entonces, ya eso que no tiene vida, nosotros le damos vida”, explicó el artesano.

El racimo de coco es utilizado para elaborar lámparas. Las botellas de vino, champaña y salsa de tomate también pasan por un proceso de preparación antes de convertirse en piezas decorativas. A esto se suma la madera que encuentran desechada y que incorporan a sus creaciones.
La propuesta combina reciclaje y diseño para atender un mercado que, según García, está compuesto principalmente por negocios vinculados al turismo y la construcción. Entre sus clientes y público objetivo menciona hoteles, proyectos de apartamentos y villas, restaurantes, bares, oficinas, casas de campo y departamentos.
La empresa también ha comenzado a incorporar materiales como el ratán y el hilo, además del macramé. El objetivo es introducir elementos de diseño más modernos sin abandonar la base de un negocio que nació alrededor del aprovechamiento de materiales reciclados.
La incorporación de estos materiales responde también a la intención de diversificar la oferta. Sabacoa del Caribe trabaja tanto con lámparas elaboradas a partir de residuos como con diseños que combinan elementos reciclados con otros materiales.
Entre las piezas que elaboran figuran lámparas hechas con botellas de cristal, racimos de coco y otros objetos que reciben una nueva función. La cazuelita de café, por ejemplo, también puede convertirse en parte de una pieza decorativa una vez que ha cumplido su uso original.
El componente ambiental forma parte de la razón de ser de la empresa. Para García, reutilizar estos materiales permite evitar que terminen desechados y, al mismo tiempo, crear productos que pueden incorporarse a espacios residenciales y comerciales.
La relación con Las Terrenas fue determinante para desarrollar esta mirada sobre los residuos. Aunque García es de Santo Domingo y su familia procede de Baní, en Peravia, explicó que vivió en Las Terrenas, donde comenzó a observar con mayor frecuencia los materiales que podían ser recuperados.
El emprendimiento tuvo inicialmente una tienda en Santo Domingo, pero ahora la pareja la trasladó a Punta Cana. Mientras preparan el nuevo local, mantienen la producción en un almacén que utilizan como espacio provisional de trabajo.
García considera que el negocio es rentable y que existe espacio para continuar desarrollándolo mediante una oferta que combine el reciclaje con diseños contemporáneos.
La apuesta, por tanto, no se limita a recuperar materiales. La empresa busca convertirlos en objetos con una función decorativa y, al mismo tiempo, incorporar nuevas técnicas y materiales que permitan ampliar el alcance comercial de sus productos.
En ese proceso, el reciclaje continúa siendo la base de Sabacoa del Caribe. Las botellas, los residuos del coco y otros materiales que alguna vez fueron descartados encuentran una segunda oportunidad como lámparas y elementos decorativos.
Para García y Frasca, esa transformación comienza con algo tan sencillo como observar qué queda después de consumir un producto o de retirar un elemento de la naturaleza. Allí encuentran una materia prima que puede ser recuperada y convertida en una pieza con un nuevo uso.






