El Fondo Monetario Internacional (FMI) está extremadamente pesimista con el futuro inmediato de la economía como consecuencia de los efectos del covid-19 en los sectores productivos. En 75 años no había hecho una proyección tan sombría como la publicada por Gita Gopinath, su economista jefe.
Así como la caída de Wall Street el 29 de octubre de 1929 dio inicio a la Gran Depresión, un período que se extendió por una década, a la caída de la economía mundial por el impacto del covid-19 se le ha dado el mote de Gran Cierre, término que se vincula con el cese de la mayoría de las actividades productivas por recomendación sanitaria.
Durante el “crack” de 1929 el valor de las acciones de las empresas cayó en más de un 50% en su mayoría, obligando a cierre de industrias importantes. Como consecuencia hubo un efecto “spread” por todo el mundo, lo que se sumó a la crisis que de por sí venía padeciendo Europa luego de la Primera Guerra Mundial que redujo su población en casi un 10% y destruyó su aparato productivo.
Ahora, por efectos del coronavirus, el FMI prevé una caída cercana al 3% del producto interno bruto (PIB) global. Incluso, será peor al impacto de la crisis financiera de 2008 y 2009, que permitió un recibimiento de apenas 0.1%. Estados Unidos, estima, experimentará una caída en su economía de -5.9% y la Zona Euro de -7.5%, mientras que en Japón será de un -5.2%. En Asia sólo se salvan China, donde se dio el primer caso de covid-19, e India, donde apenas crecerá un 1.2% y 1.9%, respectivamente.
Las proyecciones del FMI es que el producto interior bruto del Reino Unido caerá un 6.5%; en Rusia, un 5.5%; en Sudáfrica, un 5.8%; Turquía retrocederá en un 5%, y Arabia Saudí un 2.3%.
La Gran Depresión, quizá por las características de la sociedad de principios del siglo XX, tuvo consecuencias económicas, sociales y políticas. El Gran Cierre, ahora por el covid-19, posiblemente no tendrá consecuencias políticas, pero sí económicas y sociales.
Económicamente, la Gran Depresión provocó una caída brusca de la demanda, obligando al cierre de industrias y el despido de millones de empleados. Aunque en Estados Unidos duró alrededor de cuatro años, sus efectos globales duraron hasta 1939 cuando explotó la Segunda Guerra Mundial.
En cuanto a los efectos sociales, la crisis de 1929 generó desigualdad social y las cifras del hambre, pobreza, indigencia y criminalidad aumentaron en todo el mundo.
Ahora bien, sería bueno preguntarle al FMI por qué tanto pesimismo si las características de la sociedad son muy diferentes. Hoy día la inteligencia humana está más desarrollada y su capacidad de resiliencia es muy superior, logrando, incluso, superar con creces momentos difíciles que han surgido en los últimos 70 años. Los líderes, al final, tendrán que llegar a un gran acuerdo para poner el aparato económico global a funcionar, pues la humanidad no se suicida.
Si algo quedará como lección de esta crisis es que ha puesto a pensar sobre las razones de la existencia. Ahora es la salud y luego, porque sí, será la economía.





