[dropcap]¿[/dropcap]Qué pasa con la gente? ¿O qué pasa con el mundo? ¿Pudiéramos usar ambas interrogantes, o una de ellas?
Silk Road es el primer y único portal de internet “market place” tipo Amazon para comprar y vender drogas y servicios ilícitos. Los “hackers” utilizaban el site para vender sus servicios en general.
Ross William Ulbricht lo fundó en febrero de 2011. “Dread Pirates Robert” era el pseudónimo que este utilizaba para encubrirse del FBI.
En sí esto nos demuestra varias cosas para pensar a lo profundo; una de ellas es que la dimensión de vida y uso de la net no tiene medidas, otra pudiera ser que la herramienta de la net representa un peligro inminente y frontal, sobre todo para niños y adolescentes, y lo tercero es que la gente no se detiene, y así como arrasa con los recursos naturales del planeta, muestra el mismo apetito en todos los aspectos de la vida misma.
El 2 de octubre de 2013 Ulbricht fue identificado por el FBI como el rostro detrás del pseudónimo, fue arrestado en la librería pública de Glen Park, en San Francisco, y luego puesto en manos de la justicia, y recién acaba de ser condenado nada menos que a cadena perpetua.
El mundo no se detiene, hora tras hora rueda y cual embolo que cimbrea pasar por encima del tiempo viejo que apenas es el hoy, mañana será un nuevo lugar, donde veremos partir personas, y en rutar nuevos caminos, los actores no escatiman en busca del futuro ahora. La ciencia, la tecnología, el cine… todo está perfectamente relacionado con la vida. Hollywood es parte de la propuesta política de momento, es un gran “influenciador” y hay que conocerlo.
Nos estamos convirtiendo en un tiempo vivido, en un espacio entre la nada y el todo. Somos noticia hoy y mañana recuerdos; los retos del hoy son los seguros logros del mañana. Lo único que no ha podido el hombre es deshacerse de la necesidad de Dios en sus vidas, el fracaso de la humanidad; el odio, las guerras, las mentiras, las enfermedades y la incapacidad para entendernos; es lo que caracteriza al hombre.
Habrá quienes hagan conjeturas sobre el universo, mientras Stephen hawking anuncia con revuelo su suicidio asistido cercano; otros los habrá que destapan botellas, aquellos que se acomodan en un asiento de primera clase esperando el vuelo más tranquilo que nunca, y los que irreversiblemente se desnudarán en la fuente de los sueños perdidos.
La humanidad se va y vuelve de prisa, estamos en medio de la vida y la muerte y la única duda que nos queda vuelve a ser Dios.
Nuestros hijos, nuestras familias, las sociedades; todo quizás espera un algo. Pero la mañana siguiente seguiremos anudando corbatas, regando flores en el jardín, arrancando malezas de las tierras, gritando ¡taxi! en las calles y fingiendo que nada pasa y que el mundo está en su mejor momento.





