Las entidades de intermediación financiera, sin excepción, manejan riesgos. Están los de tipo de interés, de mercado, político, comerciales, jurídicos, cambiario, de crédito, de liquidez y operacional, entre otros. Así ha sido desde que la banca comenzó a operar, incluso desde antes de que se inventara el dinero.
Los italianos, que están entre quienes promovieron la banca moderna, tuvieron las primeras experiencias de lo riesgoso que es este negocio cuando los reyes y gobiernos europeos comenzaron a caer en mora y en default.
Hay un riesgo que es preciso tomar en cuenta. Se trata del riesgo de contraparte, que no es más que aquel que se refiere a la posibilidad de que el otro agente en una transacción financiera incumpla con su compromiso ante la obra parte. Está presente siempre que se cierra un contrato o se realiza una transacción.
Siempre existe la probabilidad, aunque sea mínima, de que la contraparte desconozca o se vea incapacitada de honrar el acuerdo el que se comprometió. Como en cualquier lugar del mundo donde existe una banca moderna, que compite en igualdad de condiciones y deben lidiar en un mercado con debilidades de todo tipo, este tipo de riesgo es posible. Hay carteras que son más sensibles a este tipo de riesgos, sin que sea necesario profundizar.
Como explica la firma Analytica, y creemos que tiene mucha razón en esta ponderación, una forma para minimizar el riesgo es diversificando los activos de un portafolio de inversiones. Es importante destacar que también se puede hacer evaluando la rentabilidad de la herramienta o empresa en la que se pretende invertir. Otra, es tener mucha información útil acerca de la transacción a realizar, lo que evitará la toma de decisiones precipitadas. Por esto, contemplar los diferentes riesgos existentes y saber cómo manejarlos puede servir para prevenir grandes pérdidas y fraudes y obtener una mayor ganancia. Cuando se planea usar el patrimonio siempre es bueno consultar a un experto en esta área, que sirva de guía con respecto a las inversiones y riesgos que las mismas conllevan.
¿Cómo protegerse del riesgo de contrapartes? Una vía es adquirir un seguro de crédito, el cual permite al asegurado exigir, dentro de los límites de la ley y del respectivo contrato, una indemnización en caso de insolvencia de sus deudores.
Una forma de medir el riesgo de contraparte es tomando como referencia su calidad crediticia. Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch Ratings, como firman que analizan los niveles de riesgos, pueden dar una idea fiable para saber dónde, cómo y cuándo invertir. Por suerte, y hay que resaltarlo, en República Dominicana existe muy poca posibilidad del riesgo de contrapartes, pero siempre es positivo estar atento.






