Estamos en octubre, el mejor mes para que las empresas comiencen a hacer su planeación estratégica, y con tiempo analizar su situación en el mercado a través de análisis FODA, con lo que podrán conocer sus fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas, sumamente necesaria para poder diseñar las estrategias, metas y acciones que deberán llevar a cabo durante todo el año, para seguir desarrollándose con la calidad y oportunidad de ofrecer lo mejor a sus clientes. En definitiva, ser entes aportadores al bienestar social, creando riquezas para beneficios de todos sus relacionados.
Todos los que contamos con una organización moderna y madura de relativa importancia, contamos con una administración organizada con misión y visión, y para darle orientación y razones a nuestras operaciones, también nos regimos con valores y objetivos hacia dónde debemos dirigir nuestros esfuerzos que contribuyan a que seamos cada vez una mejor sociedad, donde podamos sumar valores que nos restituyan nuestros esfuerzos para poder seguir ofreciendo bienes y servicios con la calidad de competir con los mejores, en el ámbito nacional e internacional, como es el caso nuestro en el mercado asegurador.
Todas las instituciones necesitan de una administración de riesgo con la capacidad de identificar los riesgos a lo que están expuestos, y empeñarse en eliminarlos, reducirlos…, en lo que se pueda, y transferir al mercado asegurador lo que no puedan, como es el caso de los riesgos catastróficos que serán cada vez más frecuentes. Y no son los únicos que están latentes, porque las acciones del hombre ante su falta de previsión y la acumulación cada vez más de bienes, hacen también de estos una necesidad de tomar muy en cuenta para su control.
Hemos hablado mucho sobre la necesidad de tener seguros para nuestros bienes, ya que todos conocemos las grandes pérdidas que nos está ocasionando los fenómenos atmosféricos, con la frecuencia que tenemos de huracanes e inundaciones, pero como vimos el año pasado y este mismo, tuvimos muchos incendios que afectaron a grandes industrias y comercios con pérdidas millonarias, algunos bien asegurados, pero la mayoría o no contaba con seguros o no tenían la cobertura requerida por la complejidad de riesgos que necesitaban, y es de lo que quiero insistir con este artículo: deben tomar en cuenta en su planeación estratégica que implementarán para el año 2019. Es inconcebible que con el crecimiento que hemos tenido, apenas menos del 1% de las viviendas, los hogares de nuestros dominicanos, con el esfuerzo que les cuesta, sean solo los que tengan seguros voluntarios, los que tienen seguros por obligaciones hipotecarias apenas cubren la deuda con los bancos, cuando el costo de un seguro de sus apartamentos no sobrepasara el 10% de lo que le cuesta asegurar los vehículos que, por obligación de ley, ni siquiera la mayoría asegura.
Pero si revisamos las empresas del país, una buena proporción no cuenta con las coberturas adecuadas. Pero aun teniendo los riesgos que no pueden sobreponerse, no tienen ni siquiera una buena administración de riesgos, y eso incluso es un riesgo para el propio país, porque atentamos contra los empleos de las personas, y contra el suministro de los servicios y/o productos que suplen a la sociedad, que no deja de ser una responsabilidad de sus directores y accionistas para con sus clientes.
Pero no deben olvidar en su planeación estratégica que el activo más importante son sus empleados, sus colaboradores, porque, en definitiva, sin ellos sus actividades no serían posible. Necesitamos que en nuestras metas ellos sean los protagonistas, tomando muy en cuenta el desarrollo del talento de nuestros colaboradores, junto con su bienestar, porque los beneficios que obtengamos no solo son el producto de las inversiones, son el producto del trabajo.











