María Belén:
Amor, quiero comenzar a escribirte vestido de esta palabra: amor. La que 1era. de Corintios retrata por el dedo de Dios; como sufrido, que todo lo perdona, y que es incondicional; porque sin el amor en la corriente de tus venas no lograrás alcanzar tus sueños en la vida, unta tu alma con el amor descrito en Corintios y llévale al mundo la bandera de tu corazón dibujada de ese amor.
Lo mejor que puedo dejarte no se guarda en cajas de bancos, ni en estantes con trofeos, ni se viste, ni se calza. Será mi ejemplo, por el que oro todos los días para que esté a la altura de ser ejemplo, serán mis consejos los que habitan en lo profundo de mi corazón, para traerlos a ti y que puedan servirte en tu camino.
No trates de entender la vida, sin embargo, pídele a Dios todos los días que te revele el propósito tuyo en este mundo, porque así realizarás en grande tu obra y el don que te dio el Señor o los dones serán devueltos a Él en cada paso que des por el mundo.
Prepara tu corazón, aún más que tu mente para los estudios, prepara tu alma; porque en ella se amontonan todos los recursos que necesitarás para triunfar en el mañana, no pongas tus ojos en lo material, en aquello que se mancha con el tiempo, en lo que pronto será polvo; en cambio, mira las nubes y las estrellas, ten siempre seguro que Dios cuidará de ti no importa el valle que andes. Los diplomas colgados en la pared jamás dirán lo que en verdad eres, pero sí tu caminar.
Prepárate, encuentra la carrera profesional que mejor se ajuste a ti, y entrégale pasión, disciplina, amor, conquista, desvelo, fuego y piel. Surca otras tierras si es posible para prepararte, vete lejos pero vuelve. Más que lo que te necesito yo o tu madre, te necesita tu patria; los colores de tu bandera no los puedes olvidar, Dios te colocó en la República Dominicana y te toca dar y hacer cosas por ella.
Más que en aulas de clase, nada entre páginas de libros, inunda tu mente de la vivencia que recogen los libros, recuerda que tienes en tu sangre la corriente de mucha gente que creció y se preparó entre libros.
Mis labios pueden pretender emular todo lo que hay en mi corazón para ti, pero no será suficiente, ni las palabras podrán recogerlo todo, porque tú le diste razón a mi vida, y llegaste, y todo lo cambiaste, y he vivido para ti, lamentando el minuto que no estás a mi lado.
Aquí estoy, para inspirarte, para cuidarte todo el tiempo que Dios me lo permita, pero ante todo para amarte eternamente, con un amor que no conoce fronteras. Siempre te voy a necesitar.
Dios te bendiga,
Tu papá





