El presidente Danilo Medina habló el martes 27 de febrero ante la Asamblea Nacional. Hizo lo debido: rendir cuentas. Luego, como es de costumbre, vinieron los debates y los análisis respecto a lo que dijo, lo que debió haber dicho y lo que no tocó en su alocución. Los acólitos, obviamente, aplauden. Un jefe de Estado, y esta no fue la excepción, está obligado a sembrar esperanza en la población. Y así lo hizo en su sexta presentación ante el país.
Quizá lo más destacable de esta gestión es la estabilidad macroeconómica de la que hoy goza el país. Un contexto de estabilidad permite planificar el futuro a corto, mediano y largo plazos. Por supuesto, no es necesario referirse al costo a que se ha logrado y qué sucedería si fuera lo contrario. Si hay un variable que incide en todo, y que debe ser cuidada por sobre todas las cosas, es la confianza de los agentes económicos. De ello depende, sin discusión, la gobernabilidad, la cual se traduce en el sosiego que se necesita para todo lo demás.
Ninguna de las obras que anunció haber realizado este Gobierno, por más recursos y voluntad política que existan, hubieran sido realidad si el país no contara con estabilidad macroeconómica, que al final se traduce en confianza. Cuidar la quietud es fundamental para no remover las bases que sustentan el desarrollo del país.
Una de las noticias positivas dadas a conocer por el Presidente es que en 2017 las exportaciones superaron los US$10,000 millones, a la vez que existe un gran espacio para seguir creciendo. Además, que las zonas francas sumaron 5,326 nuevos empleos, finalizando 2017 con 165,796 personas ocupadas. El sector produjo US$5,700 millones, siendo el tercer generador de divisas del país después del turismo y las remesas de los dominicanos ausentes.
Respecto a las Mipymes, Medina resaltó el apoyo dado en su gestión al sector, como es debido, al que ha destinado RD$9,600 millones a través de Banreservas, la Fundación Reservas del País y Banca Solidaria.
Como un elemento a destacar, señaló que desde que entró en operación, Banca Solidaria ha prestado RD$20,350 millones y ha beneficiado con 434,379 créditos a personas. De estos, el 30% son pequeños y microempresarios que nunca antes habían tenido crédito en la banca formal.
Pero hay grandes retos para impulsar el sector industrial, cuyo crecimiento se ha ralentizado en los últimos años. De igual manera, las actividades agropecuarias se han visto afectadas por la falta de inversión en tecnología y la ampliación de facilidades. Esto, aunque no lo parezca, ha sucedido a pesar de las visitas sorpresa que por lo general van dirigidas al campo.
El sector eléctrico, a pesar de los esfuerzos que se han hecho, continúa como el gran reto de esta gestión. Aunque no es un problema nuevo, la crisis se agudiza. El Presidente admitió que “que no se trata de un problema sencillo de resolver, pero hemos avanzado a buen paso centrándonos en tres pilares; garantizar el suministro, diversificar la matriz energética y reducir las pérdidas”. Hay que reconocer que Punta Catalina, el principal proyecto energético que aportará 752 megavatios, se ha visto afectado por problemas exógenos e internos que han obligado al Gobierno a aportar cerca del 85% de los recursos invertidos a la fecha, cuando debió haber sido a través de financiamientos.
La deuda, sin embargo, es un tema espinoso y al que nadie ha querido entrarle de lleno. Ni siquiera el Presidente lo mencionó en su dicurso. ¿Por qué? La razón es explícita: es lo más serio que habrá que encarar más temprano que tarde. Y el jefe del Poder Ejecutivo lo sabe.





